La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido H.P. Lovecraft
Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha explotado los miedos, tanto propios como ajenos, a través de la creatividad, el arte, el mito. Surgen leyendas y personajes que erizan el pelo a los más crédulos y/o miedosos, sobre todo niños. Decenas de cuentos para infundir miedo, al lobo, a penetrar en el bosque, estar en casa solos…

La literatura de terror, también llamada gótica, tiene como elementos esenciales y característicos la aparición de seres sobrenaturales.
Existen muchos autores que han incursionado en este género añadiendo a la tradición literaria nuevos elementos, estructuras, formas y temas que convergen en un solo camino: el terror. Otra característica esencial es que infunden el miedo psicológico entre sus lectores.
En sus primeras manifestaciones, el relato de terror se encuentra ligado al relato fantástico. Localizado en ambientes y empleando recursos inspirados en la Edad Media, muertos que despiertan de su tumba, tentaciones del diablo, las torturas de la Santa Inquisición, etc. son los temas más tratados en este tipo de narraciones que circulaban a través de la denominada tradición oral.
A partir de la revolución científica, producida durante el Siglo XVIII, este tipo de relatos comienza a centrarse en vertientes desconocidas de la recién descubierta física moderna. La tecnología, sus posibles alcances, la incertidumbre que estos avances generan son la fuente de inspiración en esta época.
Sin embargo, el Siglo XIX, representa el período más prolífico en lo que se refiere a obras breves fantástica y de terror. En sucesivas entradas iremos clasificando y explicando las distinas manifestaciones y personajes de este género tan atractivo como temido...